La Ciudad Instantánea: Cuando la arquitectura fue ligera, efímera y libre.
En 1971 la isla de Ibiza fue sede del congreso bienal del ICSID celebrado en San Miguel, así es como se convirtió en el escenario de un experimento arquitectónico audaz y visionario con la finalidad de albergar a cientos de estudiantes de arquitectura y que mas tarde se pudiese desmontar sin dejar rastro, de esta manera surgió Instant City.
En los años 60 y 70, Ibiza no era el destino de lujo que conocemos hoy. Era un desconocido y lejano refugio para hippies, artistas y soñadores que buscaban libertad e inspiración.
El paraíso sin ley
Antes de los clubes y yates, Ibiza era la frontera salvaje del Mediterráneo. Sin reglas ni policía, los hippies llegaban cada verano con guitarras, tambores y una filosofía simple: «Haz lo que quieras, pero no jodas a nadie». Instant City era un Burning Man antes de Burning Man: chozas, tiendas de campaña y un ambiente creativo inigualable.
Arte, música y caos controlado
No todo era fiesta y hierba. Instant City estaba lleno de creatividad: artistas pintaban en cualquier superficie, músicos improvisaban conciertos en la playa y todo se compartía, desde comida hasta ideas. Era un caldo de cultivo de libertad y experimentación.
El corazón hinchable
Lo mas destacado, por supuesto, la estructura hinchable diseñada por el arquitecto @José Miguel de Prada Poole bajo petición de Carlos Ferrater, reconocido arquitecto español. Con un presupuesto ridículo (150.000 pesetas, unos 900€ hoy), Jose Miguel de Prada Poole como pionero en el diseño de estructura hinchables se baso en una estructura efímera y ligera. Esta vanguardista construcción servía como escenario, refugio y lugar de charlas. Hecha con materiales ligeros, flexibles y resistentes utilizando telas y ventiladores, era la prueba de que la creatividad pueden crear experiencias únicas.
Menos es más
No existían las comodidades que ofrece la isla hoy en día. Pero a nadie le importaba. La gente se bañaba en el mar, cocinaba en fogatas y dormía bajo las estrellas. Todos disfrutaban del paraíso que se había construido alrededor de esta maravillosa estructura.
Instant City no fue solo un evento; fue un lugar de experiencias colectivas y el sentido de comunidad predominaban por encima de todo. Aunque ya no existe, es un claro ejemplo de que la arquitectura puede ser mas que estructuras estáticas, puede ser un espectáculo total, una forma artística de manifestarte y una experiencia vital.
Fuentes y Fotografías:
-NOUDARI
-AHAUS ARQUITECTOS
-ARCHDAILY
-JOTDOWN
-FERRATER
-EL DIARIO